- Envío gratis a toda la península a partir de 50€
- Comparar ()
- Blog
- Blog
- Art Collection
- Ayuda
- Embajadores
- Colaboradores
- Extranet
Envío gratis a toda la península a partir de 50€
Crecí en San Daniele, en una familia que no practicaba deporte. Mi padre, sin saber muy bien por qué, empezó a llevarme con mi hermana y algunos amigos a las montañas en verano, solo a hacer rutas fáciles. En invierno, cuando veía las montañas nevadas, pensaba que estaban cerradas; ni se me pasaba por la cabeza subir allí.
Durante años, las montañas fueron solo un paisaje más. Todo cambió a los 18, cuando conseguí mi carné de conducir, compré mis primeros mapas y empecé a explorarlas solo. Aquellos mapas y aquellas salidas marcaron el inicio de una relación que ya no tendría vuelta atrás.
Empecé practicando senderismo y me apunté a un curso de escalada prácticamente sin saber qué significaba “escalar”. Pero me atrapó y durante diez años la escalada fue mi vida. Llegué a encadenar vías de 7C, pero con el tiempo la presión por los grados me agotó. Después de la pandemia decidí parar. Fue una pausa necesaria, un “reset” mental.
En 2021 descubrí que en mi región iban a impartir por primera vez el curso de International Mountain Leader, y no lo dudé. Me uní al grupo y hoy soy uno de los primeros guías formados allí. Nunca pensé que estar en las montañas pudiera convertirse en mi trabajo.
Cima en cuatro ochomiles, incluido el Everest
Seven Summit / Siete Cimas, en dos años y al primer intento
Un 6.000 virgen en Himalaya Indio (nominación al Piolet de Oro 2017)
Experiencia en territorios polares extremos (Antártida, Georgias del Sur, Campos de Hielo...)
Cinco documentales y doce proyectos audiovisuales para conferencias




Trabajo como guía a tiempo completo, especialmente, organizando y liderando rutas de senderismo de uno o varios días. Además de en Italia, he guiado grupos en Austria, Croacia, Eslovenia, Nepal, etc. Estoy al inicio de mi carrera, tan solo llevo un año dedicándome al 100% a esto, pero disfruto cada paso: desde las rutas locales con gente de mi región hasta los viajes más lejanos.
Lo que más me gusta es acompañar a personas que nunca han estado en las montañas, ya sean niños o personas mayores. Ver su cara cuando pisan la montaña por primera vez es impagable. Me emociona que vuelvan a contactar conmigo, pero también si dan el paso de ir ellos solos, porque eso significa que mi trabajo sirvió y aprendieron a moverse con seguridad y respeto por la naturaleza.
La montaña en mi vida
No busco cimas famosas ni récords; para mí, la mejor montaña es la que veo desde la ventana de mi casa. A veces, cuando necesito claridad o calma, simplemente salgo al bosque. No me hace falta un objetivo grande; basta con andar, respirar y sentirme parte del entorno.
Uno de mis lugares favoritos es la Alta Via Resiana hacia el Monte Kanin, una montaña salvaje y espectacular que siempre he visto desde mi casa. No la subí hasta los 28 años, y cuando lo hice, elegí el itinerario más largo y difícil. Fue una experiencia intensa y transformadora. Ahora tengo un nuevo sueño: ir desde el mar hasta el Monte Kanin en bicicleta y después subirlo a pie, uniendo esos dos mundos en una sola ruta.
También me interesan mucho los “black tracks”, antiguos caminos y rutas que hoy están casi perdidos. Me gusta investigar y leer guías viejas sobre ellos. Creo que ahí podría estar parte del futuro del senderismo: redescubrir los antiguos caminos olvidados. Aunque parezca que todo ya está explorado, creo que todavía quedan sitios por redescubrir.


Cuando salgo a la montaña siempre llevo... El frontal. Siempre. Nunca sabes lo que puede pasar. Una vez, haciendo una ruta de esquí de travesía, perdí un esquí y el sol se puso antes de poder encontrarlo. Sin luz tuve que llamar a los rescatistas. Desde entonces, el frontal nunca falta en mi mochila.
Si quisiera enganchar a alguien al outdoor le llevaría a… Al Monte Kanin. Es, para mí, la mejor montaña del mundo.
Cuando no estoy en la montaña estoy… Planeando nuevas rutas, leyendo, cuidando mis plantas o pasando el día junto al río. También disfruto del entrenamiento y de la compañía de mis amigos.
Lo más importante que he aprendido gracias a la montaña es... que tienes que disfrutar. Puede sonar simple, pero es la lección más importante. Si no disfrutas de lo que haces, cambia de camino. Si no disfrutas del proceso, de cada paso, no tiene sentido.
El paisaje o momento vivido en la montaña que nunca olvidaré es... Después de una lesión muscular que me mantuvo meses sin poder moverme, volví a la montaña. Subí solo hasta el lago Bordaglia y al no sentir dolor, empecé a llorar. Fue como volver a la vida: después del dolor, del covid, de meses de pausa… por fin estaba otra vez en las montañas, conmigo mismo.