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Nací en Tenerife, en las Islas Canarias, donde crecí rodeado de naturaleza. De la mano de mis padres recorrí los cuatro parques nacionales del archipiélago, y desde muy joven supe que quería dedicar mi vida a la geografía y la montaña. Siempre me han atraído los lugares remotos, los territorios extremos, esos rincones “prohibidos” que despiertan la curiosidad y el respeto a partes iguales.
Mi primera gran ascensión fue con 18 años al Mont Blanc. No la conseguí, pero fue un punto de inflexión: entendí que el fracaso forma parte del aprendizaje. A partir de ahí decidí formarme como alpinista y guía de montaña y barrancos, y esa vocación me ha acompañado toda la vida.
La figura de mi padre fue fundamental. De él heredé la pasión por la aventura y los primeros libros de exploración. Él me enseñó a mirar el mundo con ojos curiosos y a entender que el deporte y la geografía pueden ser una misma cosa, una forma de explorar el planeta y de conocerse a uno mismo.
Mi momento más simbólico llegó en 2004, cuando alcancé la cumbre del Everest. Había ascendido ya otros ochomiles, pero convertirme en el primer (y único) canario en lograrlo fue algo que marcó mi trayectoria. Desde entonces, mi vida ha seguido guiada por el mismo impulso: seguir soñando, explorando y aprendiendo.
Hoy combino mi trabajo como profesor de Geografía y formador de guías de media montaña y barrancos, con mi labor como guía profesional y divulgador. Mi día a día consiste en ayudar a otros a cumplir sus propios sueños, gestionando la seguridad, compartiendo conocimiento y fomentando el respeto por el medio natural.
Cima en cuatro ochomiles, incluido el Everest
Seven Summit / Siete Cimas, en dos años y al primer intento
Un 6.000 virgen en Himalaya Indio (nominación al Piolet de Oro 2017)
Experiencia en territorios polares extremos (Antártida, Georgias del Sur, Campos de Hielo...)
Cinco documentales y doce proyectos audiovisuales para conferencias




Con más de cuarenta ascensiones significativas en todo el mundo, podría decir que he vivido muchas cumbres y muchos fracasos, pero si hay una experiencia que resume mi carrera es la ascensión a un pico virgen en el Himalaya indio. Abrimos una vía de 900 metros (V, 75º, M3+/4) y aquella actividad nos valió la nominación al Piolet de Oro 2017. Fue una experiencia de exploración pura, de esas en las que todo se reduce a lo esencial.
Sin embargo, más allá de las cimas, uno de mis mayores logros personales ha sido mantener el equilibrio entre la vida docente y las expediciones. Llevo más de treinta años viajando, explorando y soñando, gracias a haber construido un camino profesional que me permite compatibilizar ambas pasiones.
En los últimos años he centrado mi actividad en las grandes masas de hielo: recorrí el glaciar Jostedalsbreen (el más grande de Europa) en invierno, realicé la travesía de Shackleton en las Georgias del Sur, y exploré los Campos de Hielo Patagónicos.
Mi próximo sueño: culminar el proyecto de los Tres Polos, una aventura que me permitirá seguir explorando los confines del planeta y, sobre todo, de mí mismo.
La montaña en mi vida
Para mí, la montaña es el escenario perfecto. Un lienzo en blanco donde puedo trazar una línea y darle sentido con cada paso, cada cuerda y cada decisión. Ya sea andando, escalando o esquiando, la montaña me enseña a resolver, a adaptarme, a pensar en movimiento.
Como geógrafo y alpinista, cada itinerario es un mapa por descifrar, un problema por resolver en el terreno. Es el lugar donde todo lo que soy —aventurero, científico, guía, soñador— se funde en una sola identidad. Allí encuentro la plenitud.


Cuando salgo a la montaña siempre llevo... Mi pequeña bolsa de amuletos, recuerdos de personas y lugares que me han acompañado por medio mundo.
Si quisiera enganchar a alguien al outdoor le llevaría a… Dormir en el vivac más bonito de las Islas Canarias: Pico Viejo, bajo las estrellas.
Cuando no estoy en la montaña estoy… Soñando con el próximo destino.
Lo más importante que he aprendido gracias a la montaña es... Que la vida es para ser y hacer lo que realmente eres y te apetece hacer.
El paisaje o momento vivido en la montaña que nunca olvidaré es... Patagonia. La conocí cuando trabajé en la universidad y, desde entonces, regreso cada vez que puedo. Es un lugar donde la naturaleza y el alma se encuentran.