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Nací en Barcelona, en pleno centro de la ciudad. Pero cada viernes, al salir del colegio, cogíamos el coche y nos escapábamos en familia a Sant Feliu de Codines, donde pasábamos el fin de semana rodeados de montaña y aire libre. Crecí entre ciudad y naturaleza, compartiendo tiempo con mi familia y amigos en ambos entornos. Con los años entendí que necesitaba la montaña cerca para sentirme en equilibrio, y decidí quedarme a vivir en el pueblo. Hoy, ese entorno forma parte de mi día a día: solo tengo que calzarme las zapatillas de trail, salir de casa… y en pocos minutos ya estoy perdida entre senderos.
Mi relación con el deporte empezó apuntándome a carreras y caminatas de pueblo con mi padre y mis amigos. Sin presión, sin planificación, simplemente por compartir y moverme. Fue entonces cuando descubrí dos cosas importantes: disfrutaba muchísimo… y casi sin darme cuenta, también rendía bien.
Con el tiempo, la bici y la natación entraron en mi vida y esa curiosidad me llevó a formar parte de un equipo de triatlón. Fueron cinco años compitiendo a nivel nacional, una etapa intensa marcada por el aprendizaje, la disciplina y una exigencia máxima.
El año pasado decidí parar. Necesitaba respirar. Por mi cumpleaños, mis amigas me regalaron un dorsal de trail… y fue ahí, en medio de la montaña, cuando recordé qué era lo que realmente me conectaba con el deporte: la naturaleza, la libertad y esa sensación de avanzar sin mirar el reloj. Desde entonces, volví a engancharme al trail con más ganas que nunca.
Actualmente trabajo como dietista-nutricionista, especializada en nutrición deportiva y trastornos de la conducta alimentaria. Mi profesión une dos de mis grandes pasiones: el deporte y la alimentación. Acompañar a personas en sus procesos y entender sus necesidades desde la experiencia personal es, sin duda, una de las partes que más valoro.
Explorar nuevos lugares a base de dorsales, senderos y rutas que no siempre estaban en el plan
Tras cinco años dedicados a la competición nacional en duatlón y triatlón
En modalidad express, completada en 3 días, recorriendo 90km y 5.000 m de desnivel acumulado
Descubriendo nuevos paisajes, culturas y sumando una aventura más en la mochila
Descubrir las Dolomitas a golpe de pedal, con zapatillas de trail y horas de furgoneta




Cuando levantaron las restricciones por la pandemia de la covid-19, me uní a un equipo de triatlón y empecé a entrenar con entrenador personal. Fue entonces cuando comprendí la importancia de entrenar bien, con planificación y con cabeza, no solo para rendir, sino para evitar lesiones y disfrutar del proceso. Tras cinco años alejada del trail y centrada en el duatlón y el triatlón, el año pasado sentí que había dado un salto de calidad. Todo ese trabajo construyó una base sólida de resistencia que hoy aplico directamente en la montaña.
Entre mis principales logros deportivos destacaría: 5ª absoluta en el Campeonato de España de Duatlón, 5ª absoluta en Lles Xtrail, 1ª femenina absoluta en Pedraforca Xtrail, 1ª femenina absoluta en Trail del Bisaura, 3ª femenina absoluta en la Media Maratón de Puigcerdà.
A nivel personal, uno de mis mayores logros ha sido salir de mi zona de confort, atreverme a probar caminos nuevos y permitirme cambiar el rumbo cuando lo he necesitado. Entender que evolucionar también forma parte del proceso ha sido uno de mis mayores aprendizajes, dentro y fuera del deporte.
Mi objetivo a medio y largo plazo es seguir disfrutando, aprendiendo y creciendo en la montaña, desde una práctica consciente, constante y respetuosa, entendiendo el
deporte como una carrera de fondo y no un sprint. La montaña es mi espacio de desconexión del ritmo frenético del día a día. Es calma, silencio y presencia. Me permite disfrutar de momentos sencillos pero profundos: ver salir el sol entre las montañas mientras corro, observar pequeños animales por el camino o escuchar el sonido de los grillos en las tardes de verano.
Cuando salgo a la montaña siempre llevo... En verano, lo justo: shorts, top y una goma para el pelo. En invierno, mallas, térmica, cinta para las orejas y un tapacuello. En tiradas más largas hay un imprescindible que nunca falta: el posamóvil con los cascos. Mis compis siempre se ríen del modelo que llevo… pero me acompaña en cada subida larga y en cada tramo donde la cabeza necesita ritmo....
Si quisiera enganchar a alguien al outdoor le llevaría a… A un recorrido cerca de casa, combinando senderos fáciles con tramos más técnicos, subidas y bajadas, y con buenas vistas. Un camino que permita disfrutar del movimiento, del paisaje y, si hay suerte, cruzarse con algún pequeño animal por el sendero..
Cuando no estoy en la montaña estoy… En la cocina, innovando y probando nuevas recetas, desde platos salados para cargar pilas antes de la próxima salida, hasta barritas energéticas caseras para llevar a la montaña.
Lo más importante que he aprendido gracias a la montaña es... A conectar conmigo misma y a valorar el tiempo. He aprendido que no necesito grandes cosas para sentirme bien: subir una montaña, sentarme a contemplar las vistas, respirar aire puro y recargar energía en pequeñas dosis que me acompañan durante todo el día. Entender qué quiero y darme espacio para hacerlo es, hoy, una de mis mayores fuentes de felicidad.
El paisaje o momento vivido en la montaña que nunca olvidaré es... El amanecer desde la cima del Toubkal, en Marruecos, junto a mis amigas de trail.